El hombre y los instrumentos musicales

Los instrumentos musicales no nacieron como tal, antiguamente no tenían nada que ver con la expresión, al principio fueron rudimentarios, relacionados con los ritos a los dioses, siempre ligados a la magia y la religión.

Los instrumentos primitivos de las épocas Paleolítica, Neolítica, Edad del Bronce… estaban, como ya hemos dicho, relacionados con el baile, los ritos… su construcción se basaban en rascar, situados en la tierra, es decir en el mismo suelo, algunos eran de piedra, otros a través de parches tensados de pieles de animales (tambores primitivos).

La caza también estaba relacionada con la música, pues esta estaba ligada a las ofrendas de los dioses, a los rituales que se les hacía para que la caza fuera abundante. Los arcos de caza ofrecían el juego de crear sonidos. Habían arcos que por medio de un agujero en el suelo se sujetaban y hacían sonar su cuerda, otros se hacían sonar con la boca y también estaba los sonidos creados con el arco completo que podía hacer vibra la cuerda al tensarla.

Los orígenes de los tubos insuflados fueron los soplidos a través de tubos de madera, otros al acercarse los labios a dichos tubos e incluso la vibración de cintas de cañas.

Cuando las épocas de griegos y romanos, el aulos, kítara, lyra, hydraulis… van apareciendo reflejados en las iconografías que todavía se pueden apreciar de estas civilizaciones.

Está claro que la raza humana, a través de su desarrollo, siempre ha ido acompañado del fenómeno musical, forma parte de la propia persona, de la naturaleza del ser humano, el cual, siempre ha querido imitar los sonidos, sonidos de la naturaleza de animales… de todo aquello que le rodeaba

 

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