Así fueron al menos los dos primeros días del Freakland, al tercero mi cansancio ya no me dejó acudir aunque también es cierto que era demasiado «punk» para mi gusto. Si algo me hace ir a festivales dónde casi no conozco a nadie de los que actúan es precisamente descubrir artistas que, de otra forma, ni de coña vería jamás. Y eso lo que me ha pasado, un año más, en el Freakland, dónde la sorpresa mayúscula, sin desmerecer al resto, fue Deke Dickerson y, sobre todo, su joven acompañante, Crazy Joe, que bien podría dar el pego como seminarista. A pesar de ser un consagrado en la música Rockabilly, reconozco que no lo conocía más que de oídas, y poco. Creo que sobran las palabras viendo éste vídeo o éste otro que, aunque no es del Freakland se asemeja a lo que pudimos ver en Ponferrada. Y como siempre, el ambiente, inmejorable: buena música, buenos directos, buenas fiestas posteriores y buen rollo, muy buen rollo. Nos vemos el año que viene.