Juglares y trovadores

Los juglares eran hombres y mujeres que erraban solos o en grupos pequeños, de aldea en aldea, de castillo en castillo ganándose su sustento con el canto, la ejecución de instrumentos y con todo aquello que se pudiera atraer a las gentes para darles un poco de dinero. Estos eran marginados sociales, que sin darse cuenta contribuyeron de un modo muy especial en la música, ya que se convirtieron en músicos profesionales de la época del siglo X.

Interpretaban canciones de gesta y profanas y por ello no se les protegía por las leyes ni los sacramentos.

No eran poetas ni compositores, solo cantaban, tocaban y bailaban las canciones que otros componían, elaborando sus propias versiones.

Al recuperarse la economía de Europa, su situación fue mejorando, comenzaron a agruparse y se convirtieron en gremios, ofreciendo enseñanza a modo de conservatorio moderno.

De este modo en el siglo XI, ya en la economía feudal, aparecieron las “comunas” y los trovadores. El comercio favoreció el desarrollo de los caminos y las ciudades, así comenzaron a existir dos mundos, el de los castillos y el de las ciudades que daba lugar a lo cortes, una nueva forma de vivir. Un nuevo concepto del amor hacía que los señores quisieran cortejar a sus damas de forma trovadoresca, utilizando así a estos artistas, cada vez más remunerados. Estos componían, inventaban a través de su música, con el tiempo hasta los reyes quisieron convertirse en trovadores.

Según su talento, algunos fueron aceptados en clases sociales más altas.

Las canciones de aquella época se han conservado gracias a aquellos músicos-poetas a través de colecciones y cancioneros.

Fuente: la guía 2000

 

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